Diabetes, la epidemia global que azota a México | Carlos Lomelí
REPLICA DE MEDIOS
Diabetes, la epidemia global que azota a México
16 Noviembre 2016

Diabetes, la epidemia global que azota a México

Medio:
El país
Autor: 
David Marcial Pérez
  • Ya es la segunda causa de mortalidad y el gasto para su tratamiento amenaza la viabilidad del sistema público de salud.

La diabetes es una epidemia global y uno de sus focos rojos se encuentra en México. Sin el estigma de las enfermedades infecciosas, sus daños letales habían pasado casi de puntillas hasta hace poco. Así, creciendo año a año rápida y silenciosamente, el exceso de azúcar en sangre mató en 2015 más gente en el mundo que el sida, la tuberculosis y la malaria juntas. México es uno de los países donde más ha aumentado, ya supera al cáncer como la segunda causa de mortalidad y el ingente gasto para su tratamiento se ha convertido en un elefante en el salón del sistema público de salud.

La resistencia a la insulina, la hormona necesaria para procesar la glucosa y convertirla en energía, es la nueva pandemia del mundo moderno. Las causas de la diabetes tipo 2 o mellitus se esconden detrás de un cóctel explosivo de vidas sedentarias y alimentadas a base de comida chatarra y bebidas azucaradas. La obesidad es el socio criminal de la diabetes.

El acelerado crecimiento demográfico de México en las últimas tres décadas, la urbanización del país y los consiguientes cambios de hábitos, han provocado un vertiginoso aumento de enfermos. En poco más de una década, la prevalencia en adultos se ha multiplicado por tres hasta alcanzar a prácticamente un 10% de la población: 6,4 millones en 2012, según el último registro oficial.

Las proyecciones de la Federación Internacional de la Diabetes dibujan un panorama aún más crudo. En 2015 el número de afectados habría aumentado hasta los 11.5 millones, colocando a México en el sexto lugar del ranking mundial en términos absolutos, y el que registra una mayor concentración de casos.  En otras listas internacionales, también puntúa alto. Segundo puesto en obesidad y sobrepeso –siete de cada 10 adultos y uno de cada tres niños– dentro de la OCDE y primero según la OMS en muertes por diabetes de toda Latinoamérica.

“La obesidad ha aumentado tanto que a su vez se ha disparado el riesgo de nuevos diabéticos. Hay estimaciones de que al menos otros 6 millones de mexicanos están enfermos y no lo saben”, dice Gisela Ayala, directora de la Federación Mexicana de Diabetes. Para entender este pico mexicano va ganando fuerza últimamente una explicación genética. La raza amerindia tendría una mayor tendencia a la diabetes. Desde el sistema público de salud, IMSS, no lo tienen tan claro: “el acervo genético de nuestra población era el mismo hace unas décadas, pero la prevalencia era mucho menor. Esto quiero decir que esa propensión genética debe activarse cuando se alteran los demás factores de riesgo: exceso de peso, sedentarismo e hipertensión”.

El IMSS reconoce estar desbordado. Cerca de 50.000 millones de pesos al año, más de la mitad del presupuesto para gasto médico, es absorbido por la diabetes. “Todavía tardamos mucho en detectar la enfermedad. Gran parte de los casos vienen ya con problemas degenerativos y a urgencias. Tenemos que adelantarnos, cuando hospitalizas o entras a cirugía, ya perdiste el control del gasto”, reconoce su director, Mikel Arriola. El retraso en la atención provoca complicaciones más graves y más costosas como problemas renales, amputaciones o ceguera.

“Creemos que el dinero no se está empleando de la manera adecuada. Hay que actuar de manera preventiva. Los médicos deben capacitar a los pacientes. Mucha gente no sabe que comerse una torta de tamal es super calórico, es mejor un taquito de huevo con frijoles”, explica Ayala. “Falta información. Parte de estos hábitos vienen de nuestra propia cocina, pero también nos hemos acostumbrado mucho a los dulces. Bebidas carbonatadas, jugos, las aguas de sabor. Cuesta mucho dejarlo porque el azúcar puede generar adicción”, apunta Vanesa Ubaldo, nutrióloga del Hospital Ángeles Lomas.

El seguro de salud prepara para el año que viene una nueva estrategia integral para intentar revertir la pirámide: de lo curativo a lo preventivo. En 2013, el Gobierno ya lanzó un plan de choque en diferentes frentes: el educativo, la publicidad, y hasta el fiscal. Casi tres años después de la implantación del gravamen especial sobre las bebidas azucaradas, los resultados son aún inciertos. La recaudación ha aumentado más que los efectos disuasorias sobre el consumo: entre un 2% y un 6%. La industria, que logró rebajar a la mitad la tasa inicialmente propuesta, va también adaptándose al nuevo ecosistema. “Actualmente contamos con un amplio portafolio que incluye cerca de 70 marcas, de las cuales cerca del 40% son bajas o sin calorías”, subrayan desde Coca-cola México.

Pese a ocupar el sexto puesto mundial en número de casos, México no aparece si quiera entre los 10 primeros países con más gasto sanitario para prevenir y combatir la enfermedad. La OCDE ha señalado que tiene unas de las tasas de hospitalización más bajas por diabetes y los pacientes tienen que pagar hasta el 50% de los medicamentos.

“Los diagnosticados en el IMSS si reciben una atención universal. Pero solo son 3 millones, hay otros 3 acogidos al seguro popular, que tiene muchas restricciones, como no cubrir la diálisis”, explica el doctor Abelardo Ávila doctor del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Aparece de nuevo la brecha que rompe México en dos. De los 6 millones de enfermos, hay una mitad protegida, la que tiene trabajo y seguro público de salud. Y hay otra mitad, a expensas de otro seguro menor, que vive en la pobreza estructural, la informalidad y la precariedad de servicios públicos.

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